¡DEBEN LEERLO 3 VECES!


LECTURA: 1 CORINTIOS 2:9-16

“¡Deben leerlo 3 veces!”, fue el consejo que un profesor le dio a sus alumnos de secundaria, cuando ellos se empezaron a quejar porque no entendían un libro que tenían que leer de tarea.

Este sin duda es un buen consejo, la comprensión de lectura no es algo tan sencillo, algunos textos exigen una segunda y hasta una tercera lectura antes de podamos entender lo que el autor quiso decir.

Por supuesto, el consejo de este profesor también se puede aplicar a algunos pasajes de las Escrituras, ya que al inicio nos pueden confundir y ser de difícil interpretación.  El mismo apóstol Pedro indicó en su segunda carta que los escritos de Pablo contenían cosas “difíciles de entender” (2 Pedro 3:16).  Así que algunos conceptos de las Escrituras son complejos, pero no imposibles de comprender.

Cuando encuentres textos de difícil comprensión, utiliza el método inductivo para empezar a entenderlo.  Se puede resumir en tres sencillos pasos:

  • Buscar: ¿Qué te está diciendo el texto? Ora, lee al menos 3 veces el texto, observa, pregunta, mira el contexto, literalmente interroga el texto.
  • Encontrar: ¿Qué significa el texto? Trata de entender la situación, ¿qué quiso decir el autor? compara con otros versículos de las Escrituras que traten un tema similar, y si es necesario vuelve a buscar.
  • Aplicar: ¿Qué debo de hacer? Determina el principio o tema central, identifica si se puede aplicar a alguna área de tu vida y sobre todo pregúntate ¿cómo lo vas a poner en práctica?  Finalmente ora y agradece a Dios por Su Palabra.

Como todo en la vida al inicio posiblemente te costará un poco seguir el método inductivo, pero con el tiempo empezarás a sacar un mayor provecho de las Sagradas Escrituras.

  • A medida que crezcas en tu camino de fe, aumentará tu entendimiento, mientras tanto debes poner en práctica los principios que sí entiendes.
  • Para entender la Palabra de Dios, primeramente, ora y pide Su dirección.

“Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras” (Lucas 24:45)

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