HABLAR CON UNO MISMO

Lectura: Salmos 42

Hablar con uno mismo es algo que muchas personas ridiculizan en otros, y dicen que nunca hacen ese tipo de cosas.  Asumen que es señal de perder el sentido de la realidad.  Sin embargo, a la luz de lo que leemos hoy en el Salmo 42, tendrán que revalorar esa conclusión. Read more…

UNIDOS UNOS A LOS OTROS

«…así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo y estamos unidos unos a otros como miembros de un mismo cuerpo.».  Romanos 12:5

Los seres humanos fuimos diseñados como seres sociales. Pero no solo el hombre está formado de un cuerpo, lo están también; desde un átomo a una galaxia, pasando por cualquier grupo, nación, etc. 

Si en un animal un órgano deja de funcionar se resiente todo el cuerpo. Si otro órgano crece más de lo debido afecta también a todo el resto.

Si en una orquesta, a uno de los miembros le da por destacar, tocando demasiado fuerte o a destiempo o desafinado, echa a perder la armonía de la obra completa. Así, dentro de cualquier grupo, cada miembro tiene una función, que unida a la de los otros, hace que el grupo funcione. Todos somos necesarios y complementarios. 

Los máximos logros los consiguen aquellos que permanecen unidos con un propósito en común.

¿Admiras, o envidias al que tiene un papel más vistoso?

¿Desprecias, o valoras a quien tiene una función más humilde y menos aparente?

¿Te das cuenta de que tu papel, aunque te parezca insignificante, es importante siempre que esté unido al de los demás, de modo que se complementen?

Antonio Arroyo

SERVÍOS POR AMOR LOS UNOS A LOS OTROS

«Hermanos, habéis sido llamados a ser libres. Pero no uséis esta libertad para dar rienda suelta a vuestros instintos. Más bien servíos por amor los unos a los otros»

Gálatas 5.13 (DHHE)

Cristo nos libró de la carga de nuestros errores, pero la libertad que nos dio no debemos convertirla en libertinaje. Somos libres, pero no para hacer lo que nos apetezca, sino lo que es correcto. 

La sociedad actual nos empuja a ser los “número uno”, los mejores, los más guapos, los más ricos… Eso es un sueño imposible, o mejor dicho, en muchos casos, una pesadilla.  Nos dicen “Tú te lo mereces” o “Tienes derecho” etc. pero no nos cuentan que los méritos llegan tras el esfuerzo y el tesón, y los derechos van (siempre) acompañados de obligaciones.

Hay un principio legal que dice: “La libertad de uno acaba donde empieza la libertad de los otros” En lugar de estar sobre los demás, para ser más que ellos debemos estar a la par, sirviéndonos los unos a los otros, por amor, como dice Pablo a los gálatas en su carta.

Estoy convencido que gran parte de los problemas del mundo se solucionarían, si los que acaparan mucho, repartieran a los que tienen menos.

¿Quieres repartir tu tiempo dedicándolo a visitar a los que están solos?

¿Vas a ayudar, tú que tienes cubiertas tus necesidades, a otros que carecen de casi todo?

¿Estás dispuesto a compartir tu talento enseñando a los que no han tenido tantas oportunidades como tú?

Estas y muchas otras son las maneras de ayudar a conseguir una sociedad más justa, más equilibrada, más agradable a Dios; sirviéndonos los unos a los otros. Eso es AMOR.

Antonio Arroyo

INSTRUÍOS Y ANIMAOS UNOS A LOS OTROS

«Que el mensaje de Cristo esté siempre presente en vuestro corazón. Instruíos y animaos unos a otros con toda sabiduría. Con profunda gratitud cantad a Dios salmos, himnos y cánticos espirituales»

Colosenses 3:16 DHHE

Se ha demostrado que los estudiantes que piensan que saben poco y que les queda mucho por aprender son los más eficientes en lo que hacen. Ocurre muy a menudo que un estudiante que sobreestima sus conocimientos fracasa en un examen. ¿No te ha ocurrido nunca de acudir a hacer una prueba, y aunque creías que no sabías suficiente, sacaste una buena nota? 

Así que, aunque pienses que no tienes nada que aportar, créeme, sí que puedes ser de aliciente para animar a otros. Muchas veces solo con tu comportamiento ya estás mostrando muchas cosas.

Existen pruebas científicas que demuestran que cuanto más competitivos somos (ser más que los demás, mejores, más eficientes), estamos menos dispuestos a aprender; porque el esfuerzo de competir nos impide concentrarnos en la tarea de aprender.

Los sabios de todos los tiempos nos enseñan que, si se desea aprender, el mejor camino es el recorrido por la humildad. « Sé que no sé nada» es la frase de todo hombre o mujer sabia, y yo diría que de toda persona en el camino de madurez. Hay personas muy inteligentes y con muchos estudios que son necios. Y hay gente muy humilde, sin apenas formación, que son muy sabios.

Antonio Arroyo

ESTIMULAOS UNOS A LOS OTROS

La crítica.

A los 20 años empecé a estudiar el bachillerato nocturno. Tras una jornada de trabajo normal, me iba a clase. Muchos, incluso las personas más allegadas, me decían: ¿No es un poco tarde para estudiar?

Muchas veces tenemos tendencia a criticar y juzgar a los otros, a derribar al que creemos que está por encima para sentirnos nosotros mejores. Para la cultura latina es casi un deporte ¿verdad?

En la biblia hay muchos ejemplos de palabras de crítica, de desaliento: 

« Algunos de los presentes, indignados, se decían unos a otros : –¿Por qué se desperdicia este perfume ?».    Marcos 14:4 DHHE

El estímulo. 

« y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras».  Hebreos 10:24 RVR95

Sin embargo, es mejor y más útil animar a los otros y a nosotros mismos a avanzar, en lugar de poner frenos. Nunca es tarde para dar un giro a nuestras vidas.

Cuando hablamos palabras de reconocimiento unos a otros nuestra común-unión se hace fuerte y nada nos divide. Toda palabra sincera que hablamos en fe trae sanidad.

Escuchar algo positivo y sincero de otros nos estimula, nos sana, y nos ayuda a entender de forma muy práctica lo que dice la Palabra de Dios en Efesios 4:29: «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.»

Puedes ser parte del problema o parte de la solución. Tú decides. ¿Derribas o prefieres edificar?

Estamos constantemente tomando decisiones. ¿Sumas o restas?

Siempre es posible un nuevo comienzo (una nueva vida) ¿Te apuntas a intentarlo?

Antonio Arroyo

AYUDAOS LOS UNOS A LOS OTROS

« Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.» Gálatas 6:2 RVR95

Durante varios años, mi esposa, mi hijo mayor y yo, íbamos a pasar dos semanas a la montaña, en Pirineos con un grupo de montañeros. Nos juntábamos un grupito de 10 o 15, y organizábamos una excursión con la subida a una cumbre. Había un amigo, Manolo, que era un montañero experimentado, resistente y rápido. Total; “un crack” Pero si este imponía su ritmo, nos quemaba a todos y acabábamos asfixiados, decepcionados y sin llegar a la cumbre. Luego estaba Tomás, tan experimentado como el otro, que cuando guiaba el grupo se acoplaba al ritmo de la media. Si había algún rezagado, se ponía delante de él, animándole, y le hacía seguirle pasito a pasito, e incluso cargaba con su mochila para que fuese más ligero. Con Tomás, no siempre hacíamos cumbre, pero siempre disfrutábamos “todos” de la excursión.

Nadie debe pensar jamás que es totalmente independiente y que no necesita la ayuda de otros, y nadie puede creer que ha sido excluido de la tarea de ayudar a otros. Cualquier grupo humano funciona sólo cuando los miembros trabajan juntos por el bienestar común. 

¿Necesitan ayuda los que están cerca de ti? 

¿Hay alguien que requiere corrección o ánimo o que hagan el camino con el? Acércate a esa persona, con sencillez, por si necesita una mano.

¿Verdad que cuando echas una mano a alguien te sientes satisfecho?

«…recordando aquellas palabras del Señor Jesús: ‘Hay más felicidad en dar que en recibir.’» HECHOS 20:35 DHHE

Antonio Arroyo

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