¿ALEGRARSE?


LECTURA: ABDÍAS 1:1-14

¿Cómo deberíamos reaccionar ante la desgracia de un enemigo?  Esa es la pregunta que aborda el libro más pequeño del Antiguo Testamento, el libro del profeta Abdías.

El profeta Abdías vivió durante un tiempo muy convulso para el pueblo judío, en sus días Jerusalén enfrentaba un feroz ataque del ejército babilónico.  Mientras tanto sus vecinos los edomitas, alentaban al enemigo para que los destruyera “…los hijos de Edom que en el día de Jerusalén decían: “¡Arrásenla! ¡Arrásenla hasta los cimientos!” (Salmo 137:7-9).  Esas burlas y ataques provenían de parientes de los judíos. Los edomitas eran descendientes de Esaú, y los judíos, de Jacob.

El profeta Abdías condenó a los edomitas por festejar la desgracia de los judíos, diciendo: “No debiste haberte quedado mirando a tu hermano en su día trágico, en el día de su desgracia. No debiste alegrarte de los hijos de Judá en el día de su ruina. No debiste extralimitarte con tu boca en el día de la angustia” (Abdías 1:12).

Si hemos sido víctimas de personas que consideramos nuestros enemigos, es muy fácil ceder y regocijarnos indebidamente cuando esas personas caen en desgracia.  La Biblia es muy clara al indicarnos cómo actuar ante una situación como esta: “No te alegres cuando caiga tu enemigo; y cuando tropiece no se regocije tu corazón” (Proverbios 24:17).  Como creyentes debemos tener una actitud compasiva y perdonadora, y esperar a la justicia de Dios (Romanos 12:19).

  1. No seamos rápidos para lanzar piedras y hacer juicios ante aquellos que creemos culpables, examinemos nuestro corazón, después de todo nadie está libre de pecado (Juan 8:1-11).
  2. Nosotros en otro tiempo fuimos enemigos de Dios, y estábamos muy lejos de considerarnos sus hijos, pero Dios tuvo misericordia de nosotros y llegó hasta la muerte para demostrar Su amor.  Ahora que hemos sido reconciliados, ¿por qué no mostrar esa misericordia también hacia otros? (Romanos 5:10).

“No te alegres cuando caiga tu enemigo; y cuando tropiece no se regocije tu corazón” (Proverbios 24:17).

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