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Reflexión diaria

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ALILENTO PARA TODAS LAS ETAPAS

“Detrás y delante me rodeas y sobre mí pones tu mano” Salmo 139:5

Una de las emociones más angustiantes es la sombría sensación de aislamientocausada por una situación o experiencia dicil. Lo cual es cierto, en especial, cuando un ser querido ha fallecido o nos encontramos en medio de una prueba que no podemos resolver de inmediato. Aunque el planeta sigue girando, nuestro mundo parece haberse detenido, y nos llegamos a preguntar: “Señor, ¿dónde estás?”.

En el Salmo 139, David nos recuerda que no viajamos solos por la vida. Nuestroamoroso Padre celestial está y ha estado con cada creyente cada día. Él es más que un compañero de viaje: mantiene su mano poderosa sobre nosotros y nos rodea con amor protector (v. 5). Nada se nos presenta sin su conocimiento. Y da a sus hijos la gracia no solo para soportar sino también para volvernos más como Cristo a través de la experiencia.

Dios promete estar con nosotros en todas las etapas de la vida, ya sean alegres o tristes (He 13.5). No importa cuán oscura, deprimente o desesperada pueda parecer la situación, nuestro fiel Padre celestial está con nosotros porque su amor nunca falla (Ro 8.31-39). Además, Él conoce cada faceta de la situación, y trabaja tanto para el bien nuestro como para la gloria de Él (v. 28). Además de tener el poder de satisfacercualquier necesidad, también tiene un consuelo maravilloso para cada herida (2 Co 1.3, 4).

Los valles oscuros pueden cegarnos en este momento, pero podemos confiar en Él para que nos saque de las sombras y nos lleve a su luz. Mientras tanto, debemosaferrarnos a la verdad de su Palabra, que nos asegura su amor y compasión.

Pastor Elías Nofuentes

EQUIPADOS POR DIOS

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (Efesios 2.10)

Algunas veces los seguidores de Cristo tienen una idea errónea en cuanto a su papel versus el papel de Dios. Piensan que Dios está sentado en su trono, esperando satisfacer las necesidades de ellos cuando lo invocan. Aunque Él es un Padremisericordioso y proveedor, debemos cuidarnos de asumir que existe para servirnos.

La realidad es que existimos para Dios. Él nos creó para sus propósitos, y ha equipado a cada creyente para que le sirva de alguna manera. Según Efesios 2.10, “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Dios diseñó todo lo que tiene que ver con nosotros, para capacitarnos para desempeñar el trabajo que predestinó mucho antes de nuestro nacimiento.

• Nos creó a cada uno con la personalidad y el cuerpo que necesitaríamos paracumplir su propósito para nuestra vida.

• Dios nos ha dotado de las fuerzas, habilidades y destrezas necesarias para hacer lo que planeó para nosotros.

• El Espíritu Santo nos ha dado dones espirituales con los cuales podemos servirnos unos a otros en la iglesia.

• Cada experiencia en nuestra vida es utilizada por Dios para equiparnos, de modo que podamos hacer su voluntad. Tanto los momentos agradables como los diciles moldean nuestro carácter, nos ayudan a madurar espiritualmente y nos capacitan para ser de bendición para los demás.

Dios nos creó a cada uno de una manera especial, y nos ha dado todo lo quenecesitamos para servirle y glorificarle. Lo único que debemos hacer es obedecerlo contotal confianza en su gracia y su poder.

Pastor Elías Nofuentes

No nos cansemos de hacer el bien

No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gálatas 6:9

En una ocasión vino una mujer a hablar conmigo. Estaba totalmente desanimada. Estuvimos hablando por largo tiempo de lo frustrante que era para ella la respuesta de aquellos a los que trataba de ayudar y/o discipular. Ella insistía que les dedicaba todo el tiempo que podía, a veces a costa de su propia familia, que trataba de explicarse claramente, de dar siempre ejemplos para poner los principios en práctica, de transmitir ánimo, pero a pesar de ello no veía que dieran pasos, sino que en ocasiones respondían a todo ese esfuerzo con dejadez y apatía.

Yo traté de animarla recordándole que nuestra labor es sembrar y es la labor de Dios dar el fruto. Nosotros estamos llamados a trabajar la tierra (lo cual suena muy bonito, pero es un duro trabajo), a sembrar la semilla y a regar la tierra de manera frecuente, pero el resto es trabajo del Señor. A veces veremos multitud de frutos y otras veces no, pero nuestro anhelo debe ser llegar a ser siervos que hacen lo que tienen que hacer.

Dios nos ha dado el privilegio de ser instrumentos en sus manos para que Él muestre su gloria a través de nosotros. Él, pese a nuestra multitud de fallas y limitaciones, está dispuesto a usarnos como bendición para muchos. No dejes que el desánimo interrumpa lo que Dios quiere hacer contigo.

Gálatas 6: 9 nos recuerda: “No nos cansemos de hacer el bien; porque si no nos rendimos, llegará el momento en que cosecharemos la cosecha ”. Dios cree en el refuerzo positivo. Él nos ha dado muchas promesas en Su Palabra para seguir haciendo el trabajo a pesar de que se vuelve agotador y frustrante. Si continuamos haciendo lo que Él nos ha llamado a hacer, recogeremos una cosecha y una recompensa. No dejes de hacer lo que se supone que debes hacer. No te rindas, Dios ve lo que estás haciendo incluso si otros no lo hacen. Él no dejará de cumplir su promesa para ti.

¿De qué maneras has sido de bendición para otros? ¿Cómo podrías seguir siéndolo?

Josué Calero

Tan solo una palabra de ánimo

Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed, el cual salió al encuentro de Asa y le dijo: «Oídme, Asa, todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros si vosotros estáis con él; y si lo buscáis vosotros lo hallaréis; pero si lo dejáis, él también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin Ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová, Dios de Israel, y lo buscaron, ellos lo hallaron. En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. Una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra.»

Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová. Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová, su Dios, estaba con él.

10 Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa. 11 Y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová, del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas. 12 Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová, el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; 13 y que cualquiera que no buscara a Jehová, el Dios de Israel, que muriera, ya fuera grande o pequeño, hombre o mujer. 14 Juraron, pues, a Jehová en alta voz y con gritos de júbilo, al son de trompetas y de bocinas. 15 Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y con toda su voluntad lo buscaban. Por eso Jehová se dejó hallar de ellos y les dio paz por todas partes.

16 Aun a Maaca, su propia madre, el mismo rey Asa la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera; y Asa destruyó la imagen, la desmenuzó y la quemó junto al torrente Cedrón. 17 Con todo esto, los lugares altos no desaparecieron de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días. 18 Trajo éste a la casa de Dios lo que su padre había dedicado, y lo que él mismo había consagrado, plata, oro y utensilios. 19 Y no hubo más guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asa.

2ª de Crónicas 15

Tan solo una palabra de ánimo es lo que en ocasiones necesitamos para continuar nuestro camino. ¿Te has visto desalentado alguna vez a hacer lo que estabas haciendo debido a las luchas y dificultades que has tenido que afrontar?

Pese a que el rey Asa fue el primer rey en mucho tiempo en acordarse de Dios y se esforzó por hacer el bien sufrió las envestidas del desaliento. No obstante se deshizo de la mayoría de los ídolos y santuarios. Incluso eliminó a su abuela del papel de reina madre debido a su amor por los ídolos. También derrotó a los ejércitos con más del triple de hombres. Dios lo estaba bendiciendo, pero estaba empezando a perder de vista el refuerzo positivo. Dios lo estaba usando, pero para bendecirle y ayudarle a seguir haciendo lo que se suponía que debía hacer necesitaba una palabra de ánimo.

Y Él lo sabía y por eso vino el espíritu de Dios sobre Azarías y él fue al rey para entregar un mensaje de Dios. En el versículo 7, él dijo: “… debes ser fuerte y no desanimarte. El trabajo que hagas será recompensado ”. Siempre hay recompensa tras nuestro esfuerzo a pesar de las dificultades y las luchas que tengamos que enfrentar. Creo que Dios te está diciendo eso a ti y a mí hoy. Él quiere animarnos a continuar haciendo el trabajo al que nos llamó. Sé que podemos llegar a sentir que Dios nos ha olvidado mientras nos enfocamos en completar y hacer el trabajo que nos ha dado, pero no nos ha olvidado.

Tan solo necesitamos una palabra de ánimo que nos recuerde que seremos recompensados. Destaca una cualidad, reafirma una acción, refuerza una actitud o tan solo ayúdale a soñar. ¡Conviértete en un instrumento de bendición! ¡Siembra una palabra de ánimo para que en el día de tormenta tengas ramas donde refugiarte!

¿Hay alguien a tu alrededor luchando con situaciones desalentadoras?

¿Qué podrías decirle para poder animarle?

Josué Calero

Instrumentos sí, pero ¿para qué?

Al cabo de cuarenta días regresaron de reconocer la tierra. 26 Fueron y se presentaron ante Moisés, Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades. Les dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron los frutos de la tierra. 27 También les contaron:

«Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; éstos son sus frutos. 28 Pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; también vimos allí a los hijos de Anac. 29 Amalec habita el Neguev; el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte; el cananeo habita junto al mar y a la ribera del Jordán.»

30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo:

—Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos.

31 Pero los hombres que subieron con él dijeron:

—No podemos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo:

—La tierra que recorrimos y exploramos es tierra que se traga a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en medio de ella es gente de gran estatura. 33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes. Nosotros éramos, a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos.

Números 13:1, 25-33

Si bien es cierto que Jesús es una fuente de estímulo y que cuando aprendemos a ver las cosas con otros ojos podemos encontrar estímulo necesario, no es menos cierto que aquellos que me rodean pueden ser o piedra en el camino o estímulo, o como dicen algunos: clavos o claves.

En ocasiones, debido a las situaciones de la vida que estamos afrontando, las heridas abiertas por enfrentamientos no resueltos o debido a nuestros propios miedos, nos volvemos personas “reactivas”. Estas situaciones no nos dejan ver con claridad, pensar sobre cada situación o muchísimos menos andar en fe y seguir la dirección de Dios. En medio de las situaciones del día a día tan solo reaccionamos como podemos confiando en no equivocarnos sin ser conscientes de que en multitud de ocasiones somos piedras en el camino.

El relato nos cuenta que estas 12 personas vieron exactamente lo mismo. Por un lado vieron que efectivamente era un lugar con gran potencial y tremendamente fértil y por otro que era un lugar con multitud de competidores. 10 de ellos decidieron no solo seguir sus temores sino infundir temor a otros, pero 2 de ellos decidieron confiar en lo que Dios podía llegar a hacer y animar al resto a hacer lo mismo.

Todos tenemos el potencial de ser de estímulo. Yo te animo a que hoy respires profundamente, pongas este día en las manos de Dios, tomes control (con ayuda de Dios) de tus acciones y reacciones y seas intencional para transformar cada una de ellas en afirmaciones y bendiciones. Recuerda, a veces es preferible el silencio cuando alguien no tiene nada bueno que decir.

¿Cómo reaccionan las personas que están a mi alrededor? ¿Son estimuladas o dañadas por mi comportamiento y mis actitudes?

¿Qué puedo hacer para ser clave y estimular a otros? ¿Cuáles deben ser los primeros pasos?

Josué Calero

Aprendiendo a reenfocar

Jehová había dicho a Abram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.»

Se fue Abram, como Jehová le dijo, y con él marchó Lot. Tenía Abram setenta y cinco años de edad cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos los bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán.

Llegaron a Canaán, y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, donde está la encina de More. El cananeo vivía entonces en la tierra. Y se apareció Jehová a Abram, y le dijo: «A tu descendencia daré esta tierra.» Y edificó allí un altar a Jehová, quien se le había aparecido. De allí pasó a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda entre Bet-el al occidente y Hai al oriente; edificó en ese lugar un altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Luego Abram partió de allí, avanzando poco a poco hacia el Neguev.

Génesis 12:1-9

¿Inhibición o estímulo? ¿Qué prefieres? Es fácil caer en el desaliento y la inhibición cuando ponemos toda nuestra atención en las montañas que nos rodean o en las dificultades que debemos afrontar.

Mi familia y yo tomamos la decisión de emigrar por un período de tiempo. Cuando empezamos a hablar de ello, a enumerar pros y contras, sin duda había algún pro y un gran número de contras. Todo ello dejó de tener valor cuando recordamos el motivo: “Dios tiene algo para nosotros allí”. Sin duda si queremos encontrar excusas para avanzar, motivos para huir o razones para abandonar tan solo tenemos que dar rienda suelta a nuestra mente. Es impresionante como nuestros miedos e inseguridades pueden en décimas de segundo poner nuestra mente a mil por hora. Pero no es menos impresionante la paz que recibimos cuando, dejando a un lado nuestros miedos, reenfocamos nuestra mirada y la dimensionamos a la medida de Dios. “No le digas a tu Dios cuán grandes son tus dificultades sino dile a tus dificultades cuán grande es tu Dios” leí una vez. Para hacer corta la historia tras tres años allí y a pesar de múltiples dificultades tan solo podemos pensar en que Dios nos bendijo grandemente en múltiples y diversas ocasiones. Y, lo que es más importante, que no hubiéramos vivido nada de ello si hubiésemos dejado a nuestros miedos inhibir cada uno de los pasos.

Una primera lectura de este pasaje nos puede dar la impresión de que Abram le resultó fácil hacer lo que Dios le había llamado a hacer. Él tuvo que dejar su confort, seguridad y bienestar en pro de la promesa de un bien mayor. Y no solo tuvo que encontrar el valor de dejar atrás su tierra, su hogar y a sus familiares sino además para recorrer un larguísimo camino con grandes montañas. Siempre me he preguntado si en medio del camino, tras subir y bajar montaña tras montaña, no habría tenido la tentación de tirar la toalla, decir basta y volver a casa. Sin duda, si hubiese tirado la toalla no habría disfrutado de la multitud de bendiciones que estaban por llegar.

¿Cuáles son algunos de tus más grandes temores?

¿Cómo piensas que estos puedan paralizarte?

¿Cómo puedo avanzar a pesar de ellos?

Josué Calero

Jesús, fuente de estímulo

Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, y le dijeron:

—El lugar es desierto y la hora ya muy avanzada. 36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qué comer.

37 Respondiendo él, les dijo:

—Dadles vosotros de comer.

Ellos le dijeron:

—¿Quieres que vayamos y compremos pan por doscientos denarios y les demos de comer?

38 Él les preguntó:

—¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.

Y al saberlo, dijeron:

—Cinco, y dos peces.

39 Entonces les mandó que hicieran recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes y dio a sus discípulos para que los pusieran delante; también repartió los dos peces entre todos. 42 Comieron todos y se saciaron. 43 Y recogieron, de los pedazos y de lo que sobró de los peces, doce cestas llenas. 44 Los que comieron eran cinco mil hombres.

Marcos 6:34-44

En su evangelio, Marcos nos cuenta como ya desde el principio las enseñanzas de Jesús impactaban y atraían a mucha gente a la cual Jesús veía con compasión. La gente parecía insaciable y Jesús, de manera incansable, les enseñaba por largo tiempo. Sus discípulos exhaustos y hambrientos no ven el momento de parar y descansar. Es por ello que empiezan a pensar que Jesús debía despedirse de la gente puesto que era tarde y que la multitud tendría hambre. Cuán importante es poder descansar y retomar las fuerzas para continuar. “Pero”, siempre hay un pero y por lo general no nos gusta. Pero, descansar ¿cómo? Retomar las fuerzas ¿dónde?

Jesús más allá de aceptar su análisis de la situación cree que hay tiempo para una última lección por lo que les dijo: “Dadles vosotros de comer”. Sin lugar a dudas estas palabras los descolocaron. Empezaron ha hacer números y a ver si realmente podrían llegar a alimentar a tanta gente. La conclusión no tardo en llegar: “¿Quieres que vayamos y compremos pan por doscientos denarios y les demos de comer?” ¿Era eso lo que Jesús quería? Por supuesto que no. Tendemos a medir y a tratar de ponerlo todo bajo nuestro control pensando que no hay otra salida y esto en muchas ocasiones tan solo trae frustración y desaliento. Pero eso no es lo que Dios quiere sino que aprendamos que cuando nuestras fuerzas decaen y cuando nuestros recursos no suplen es cuando debemos poner toda nuestra confianza en el Señor. “Comieron todos y se saciaron. Y recogieron, de los pedazos y de lo que sobró de los peces, doce cestas llenas.” Sin duda esta experiencia les estimularía a confiar más en Dios y en su poder y a refriera su convicción de que si Dios nos muestra su voluntad también nos mostrará la forma de acometerla y proveerá de todo lo necesario.

¿Qué ocurrió cuando los discípulos se dejaron llevar por su estado físico y se enfocaron tan solo en sus recursos materiales?

Y en cambio ¿qué ocurrió cuando decidieron andar en fe, confiar en Jesús?

Josué Calero

NO TODOS IGUALES, PERO TODOS NECESARIOS

“Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros” 1 Corintios 12:25

Dios ya se había adelantado a lo que se nos venía encima. Si no de cambios de conceptos, si de cambios en su denominación, lo que siempre habíamos llamado de una forma ahora se denomina de otra. Esto es fundamental en el tema que nos ocupa.

Existe la diversidad, ahora no es correcto hablar de minusválidos, sino de personas con diversidad funcional, a las personas se las denomina por sus distintas capacidades, hay distintas inteligencias y cada uno tenemos desarrollada una o varias. Eso nos hace desiguales pero necesarios, en cualquier caso.

El ejemplo que nos pone el apóstol es claro. En el cuerpo hay distintos miembros, pero todos tienen una función. Por supuesto no la misma.  No existen unos más importantes que otros para mantener la armonía. Pues, igual que ocurre en el cuerpo, donde todas sus partes son importantes, y podemos entender que una mano es tan importante como un ojo, así ocurre en la iglesia, y también en la sociedad en la que vivimos, donde todos somos necesarios.

Todos nosotros tenemos un don que desarrollar y poner al servicio de nuestros hermanos. Es importante tener este concepto claro, para saber que las personas, aunque tengan distintas capacidades son necesarias para el completo desarrollo social. Cada persona tiene su lugar en el mundo, en la sociedad igual que cada miembro tiene su lugar en el cuerpo. Y cumple una función vital para el desarrollo del mismo.

Ya dijo Jesús que en el cielo no hay lugares de preminencia, el que quiera ser el mayor tendrá que plantearse ser el último. En esta sociedad donde todo se valora por su brillo social, tenemos que entender que todos somos iguales para Dios y todos nos debemos el respeto mutuo que Dios nos pide.

Es importante aceptar a las personas con sus distintas capacidades. La uniformidad no tiene nada que ver con el mensaje divino. Cada uno está hecho a la imagen de Dios y por tanto es único e irrepetible.

Es importante respetar al diferente, al que no es como nosotros, pero tiene su lugar en el plan de Dios.

Mª Rosa Medel

NO OS QUEJÉIS UNOS CONTRA OTROS (V)

“Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.” Santiago 5:9

Tenemos victoria en Dios y también en nuestro compromiso con Él a seguir su Palabra y su voluntad. Él nos ha llamada a ser sal y luz en este mundo lleno de tinieblas, el intentar vivir apartando de nuestras vidas el espíritu de queja es una manera de ser luz en el lugar donde estamos. 

La victoria está asegurada si estamos dispuestos a confiar en el Dios del universo, solo volveremos atrás cuando le perdamos de vista. Evitaremos el mundo “quejoso” aprehendiendo sus promesas, viviendo en ellas y por ellas. 

La victoria se encuentra escondida en este versículo de Santiago: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Stg. 4: 7), sobre todo si haces caso al orden en el cual está escrito. Primero tienes que someterte a Dios, esa es la premisa para que se cumpla la parte final del versículo; después viene la lucha (la resistencia) contra el enemigo, y recuerda que la mejor lucha se encuentra, no en ti, sino en la Palabra viva y eficaz de Dios, entonces obtendrás la victoria sobre tu espíritu de queja, usando algunos de los consejos que vimos ayer. Y tal como sigue Santiago, “acércate a Dios y Él se acercará a ti, humíllate delante de Él y Él te exaltará” y te dará la victoria.

No nos rindamos en nuestro intento por mejorar sabiendo que Dios está listo para ayudarnos: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” (Mt. 7:7,8). Sigamos pidiendo para erradicar de nuestra vida toda queja hacia el otro, sabiendo que, si lo hacemos y ponemos todo nuestro empeño en ello, tenemos a alguien más poderoso que recompensará este esfuerzo y compromiso dándonos la victoria esperada. 

Reflexión: 

  • En base a tu compromiso Dios asegura tu victoria, ¿estás dispuesto a comprometerte a dejar tus quejas en el pasado, y rendir tus pensamientos a Dios para forjar un presente libre de murmuración, así como diseñar un futuro de libertad para tu prójimo y para ti mismo?
  • ¡“Lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (2ª Cor. 10:5), y emprende el camino hacia la victoria!

Genoveva Alberola

NO OS QUEJÉIS UNOS CONTRA OTROS (IV)

“Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.” Santiago 5:9

¿Hay esperanza en nuestra lucha en contra de la queja? ¡Sí la hay! Radica en Dios, y se apoya en nuestro deseo y compromiso en hacer su voluntad y querer enmendar nuestras vidas. 

En primer lugar, tenemos que buscar nuestra prioridad: ¿Dios, mi prójimo o yo mismo? Como hemos podido ver ayer, Dios y mi prójimo van muy unidos de la mano en cuanto a este tema ya que lo que hacemos a uno lo hacemos al otro. 

Una vez encontrada nuestra prioridad, pensemos si realmente queremos luchar en contra de nuestras quejas. La lucha exige valentía, paciencia y fe, es un proceso de rehabilitación que dura toda una vida terrenal… Sí, tendremos que luchar a lo largo de toda nuestra vida para mantenernos en el lugar elegido de no quejarnos los unos de los otros. Pero ¡si hay lucha hay victoria! No olvidemos que no hay nada imposible para Dios, y si nos lo parece en cuanto al tema que nos interesa tal vez debamos revisar nuestras creencias en las promesas del Señor.  

Después tenemos que recordar que, si queremos, podemos cambiar nuestros pensamientos; y podemos escoger el bien (Dt. 30:19b), Dios nos deja libres para la elección. Cuando te acecha la queja elije el bien y la vida, enfocando tus pensamientos en otra dirección, bloquea tu mente y reprográmala, lucha y practica.  En cuanto más practiques más fácil te resultará cambiar el rumbo de tu mente. 

Desarrolla una mente positiva que se enfoca en lo bueno, las mentes positivas con metas espirituales no se suelen quejar. Busca siempre el lado bueno de las personas y enfoca tu pensamiento en ello. Sigue el consejo de Pablo a los Filipenses: “Por lo demás, hermanos, todo que lo es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Fil. 4:8) 

Reemplaza la queja por la compasión y la misericordia, ¿cómo?: “por medio de Cristo” (Fil. 1:11). 

Reflexiona:

  • ¿Dónde está tu prioridad?
  • ¿Realmente quieres no quejarte del otro? Si tu respuesta es positiva entonces con ayuda de Dios lo vas a conseguir porque ya sabes que cuando queremos algo ponemos todo nuestro empeño en ello hasta conseguirlo. 
  • ¡Déjate transformar por el Espíritu Santo renovando tu entendimiento! (Ro. 12:2)

Genoveva Alberola

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