EL ROMPECABEZAS


LECTURA: ISAÍAS 55:1-6

Si alguna vez has hecho un rompecabezas, sabrás que lo más satisfactorio es resolverlos, y para eso necesitas contar con todas las piezas.  Pues en la vida, muchas cosas tienen similitud con resolver un rompecabezas.  Hay momentos en los que hemos pasado días tratando de acomodar todas las piezas de las situaciones que nos presenta la vida, con la esperanza de que en algún momento logremos tener el cuadro completo.

No obstante, es una realidad que hemos sentido que nos hacen falta piezas para completar el cuadro de la situación que estamos viviendo, y en nuestra desesperación en ocasiones tratamos de conseguir piezas que no corresponden al rompecabezas, sabiendo que esto sólo nos llevará a un resultado equivocado.

En el rompecabezas de la vida existe siempre una pieza principal, a partir de la cual se empiezan a acomodar y resolver el resto de piezas, y esta pieza se llama: Dios.  Sin embargo, el problema se presenta cuando equivocadamente tratamos de resolver el rompecabezas como si esa pieza clave no importara y tratamos de utilizar otras estrategias para solucionar los problemas, ahí es cuando las frustraciones y la desesperación empiezan a aparecer, y es tanto el desánimo por no entender por qué las cosas no funcionan, que el conformismo y la negación se apoderan de nuestras vidas, y nos empezamos a acostumbrar a tener a Dios como una pieza olvidada, como si no importara. Esta triste realidad nos impide resolver a su debido tiempo el rompecabezas de la vida.

Pero, sin importar cuán lejos de Dios hayamos caminado, Él desea que nos acerquemos, que nuevamente tomemos la pieza marcada con Su nombre, que dejemos de buscar soluciones donde no las hay, tal como el profeta Isaías le dijo a su pueblo: “¿Por qué gastan el dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no satisface? Óiganme atentamente y coman del bien, y su alma se deleitará con manjares” (Isaías 55:2).

  1. Si te hace falta la pieza clave en tu vida, recuerda que Dios es el único que puede encajar en ese espacio.
  2. Permite que Dios complete el cuadro de tu vida.

“¿Por qué gastan el dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no satisface? Óiganme atentamente y coman del bien, y su alma se deleitará con manjares” (Isaías 55:2).

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